Mi dulce Lorenzo era como un merengue, muy dulce. Siempre te buscaba para que lo apapacharas y tres cosas le fascinaban en esta vida: comer, dormir y jugar en el agua. Así que fue muy feliz. Lo conocí cuando ya tenía como 6 o 7 años y vivimos juntos otros tantos, así cuando se fue al cielo de los perros, tendría alrededor de 14 años. Te recuerdo con mucho cariño gordito hermoso.