Chiqui es el más pequeño de tamaño de todos y al parecer el más viejito también. Es un amor de perro. Creo que cuando nació, le pusieron un tarro de miel en su corazón. Pero igual que la mayoría de los peludos, le tiene pánico a la pirotecnia. Así lo conocí, escapando de una serie de cuetes. Casi lo atropello, gracias a Dios no pasó, frené con todo lo que pude y me bajé corriendo a buscarlo. Estaba pegadito a la banqueta, todo asustado. Estaba con el cabello largo, largo, se veía que llevaba en la calle ya mucho tiempo. Así que un 11 de diciembre, comenzó nuestra historia. TQM Chiqui.