La conocí en una terminal de camiones, justo cuando levantó su cabecita entre el pasto y yo iba ya en el camión. Así que no me dejaron bajar y moví cielo y tierra para que alguien del lugar la recogiera y la protegiera. Ese tiempo se me hizo largo, largo. Por fin, pude conocerla al regresar del trabajo y desde entonces nos volvimos super compañeras. Han pasado más de 8 años y seguimos juntas. Su lealtad es única. TQM Cuqui.