Mi Werita, sí con w, es un ícono de la ternura en cuatro patas y de la lucha con dignidad y amor frente al cáncer.
Desde pequeñita fue un dulce y aún recuerdo su nariz rosada desde bebé. Siempre fue muy alegre, tierna y enooorme. Desafortunadamente en enero del 2024 se le diagnosticó osteosarcoma y comenzó un capítulo muy fuerte en nuestras vidas. No era operable por el lugar donde se encontraba, en el hombro, y además porque al operar se corría el riesgo de que si ya había metástasis, se regaran por todos lados.
Así que tomamos la opción de darle calidad de vida por el tiempo que Dios lo permitiera. Fue un viaje muy difícil pero lleno de amor. Tuvo dos crisis importantes en este tiempo, pero el amor nos unió aún más. Luchamos juntas en todo momento, no me despegué de ella y dormíamos juntas, ya sea en su cama o en la mía. Todo el tiempo juntas, comida especial, con un suplemento natural que pienso le dio la estabilidad a su sistema inmune y así, contra el pronóstico de 15 días por lo agresivo que es este cáncer, Dios nos permitió vivir juntas poco más de un año.
Su sonrisa siempre presente y fue mi sostén en un año muy muy difícil. te amo werita.