Lucerito

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Lucerito fue y es el motor de mi lucha a favor de los animales.

Siendo muy pequeñita, apenas con poco más de dos meses de edad, fue víctima de omisión médica por seudo médicos que no lo eran en una veterinaria dizque VIP de la Ciudad de México. Ante mi ignorancia confié en ellos y uno de los estudiantes de acuerdo con el administrador, decidió aplicarle la eutanasia sin mi consentimiento ni conocimiento de ello. De eso me enteré hasta que falleció después de estar varios días internada, haber bajado mucho de peso y a pesar de haber aplicado un super interferon para su recuperación. Tal vez por ser la más chiquita de la camada, era más débil. Estuve con ella día y noche, 6 días hasta que arbitrariamente, actuaron. Así que me prometí luchar por el bienestar animal y porque los tutores conociéramos más sobre nuestros peludos, su mundo, su cuerpo, sus enfermedades, su calidad de vida, sus médicos y evitar que estas cosas volvieran a pasar.

Mi angelita al igual que sus hermanos fueron contagiados de parvo al llevarlos a desparasitar previo a sus vacunas ya que en la clínica tenían enfermos infecciosos y como no tomaron las medidas preventivas adecuadas, ella falleció la mañana de un 9 de agosto. 

Ahí aprendí la importancia de certificar la atención médica, desde el título profesional del médico hasta sus servicios, pues en esta seudoclínica no había ningún médico profesional, más que el responsable que aparecía de vez en cuando. Si entonces hubiera conocido lo que hoy sé, les hubieran castigado legalmente por usurpación de labores, maltrato animal y lo que resultara. Presenté mi queja a diferentes instancias y hablaron con el dueño, pero entonces no había leyes como las de ahora. 

Así que mi Lucerito, tu pérdida me devastó en su momento y después me dio la fuerza para luchar por ti y por muchos más. Te amo pequeña y lamento haber sido tan miedosa e ignorante en ese momento. Pero Dios no se queda con nada. Aprendí a valorar y apoyar a los médicos certificados que realizan su labor con gran profesionalismo y a no dejarme engañar por charlatanes que solo son comerciantes y usurpan una labor tan digna y maravillosa. 

Fuiste mi estandarte y lo sigues siendo. Te amo pequeñita y tú eres el por qué de todo esto. Y a 12 años de tu partida, vuelvo a alzar la voz por ti.

No al maltrato animal, no a la indiferencia. 

Lucerito fue y es el motor de mi lucha a favor de los animales.

Siendo muy pequeñita, apenas con poco más de dos meses de edad, fue víctima de omisión médica por seudo médicos que no lo eran en una veterinaria dizque VIP de la Ciudad de México. Ante mi ignorancia confié en ellos y uno de los estudiantes de acuerdo con el administrador, decidió aplicarle la eutanasia sin mi consentimiento ni conocimiento de ello. De eso me enteré hasta que falleció después de estar varios días internada, haber bajado mucho de peso y a pesar de haber aplicado un super interferon para su recuperación. Tal vez por ser la más chiquita de la camada, era más débil. Estuve con ella día y noche, 6 días hasta que arbitrariamente, actuaron. Así que me prometí luchar por el bienestar animal y porque los tutores conociéramos más sobre nuestros peludos, su mundo, su cuerpo, sus enfermedades, su calidad de vida, sus médicos y evitar que estas cosas volvieran a pasar.

Mi angelita al igual que sus hermanos fueron contagiados de parvo al llevarlos a desparasitar previo a sus vacunas ya que en la clínica tenían enfermos infecciosos y como no tomaron las medidas preventivas adecuadas, ella falleció la mañana de un 9 de agosto. 

Ahí aprendí la importancia de certificar la atención médica, desde el título profesional del médico hasta sus servicios, pues en esta seudoclínica no había ningún médico profesional, más que el responsable que aparecía de vez en cuando. Si entonces hubiera conocido lo que hoy sé, les hubieran castigado legalmente por usurpación de labores, maltrato animal y lo que resultara. Presenté mi queja a diferentes instancias y hablaron con el dueño, pero entonces no había leyes como las de ahora. 

Así que mi Lucerito, tu pérdida me devastó en su momento y después me dio la fuerza para luchar por ti y por muchos más. Te amo pequeña y lamento haber sido tan miedosa e ignorante en ese momento. Pero Dios no se queda con nada. Aprendí a valorar y apoyar a los médicos certificados que realizan su labor con gran profesionalismo y a no dejarme engañar por charlatanes que solo son comerciantes y usurpan una labor tan digna y maravillosa. 

Fuiste mi estandarte y lo sigues siendo. Te amo pequeñita y tú eres el por qué de todo esto. Y a 12 años de tu partida, vuelvo a alzar la voz por ti.

No al maltrato animal, no a la indiferencia. 

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