Bonita

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A pesar de que solo estuvo pocos años con nosotros, esta perrita fue sumamente especial.

A Bonita la conocí en una terminal de camiones y desde que la ví, decidí apoyarla. Estaba muy amolada, lastimada de todo el lado izquierdo. Según su doctora, había sido atropellada y sufrió varios golpes, que la hacían cojear, caminar chueco y por lo tanto, forzarse para conseguir comida.  La primera opción que me dieron fue dormirla, pero había tanta ternura en sus ojos, que decidí darnos una oportunidad y hasta podría decir que se puso feliz al saber que la había adoptado.

Inmediatamente se le dio atención médica y en dos días, ya estaba en la casa. Tengo la costumbre de darles cuidados especiales tal y como los requieren los perritos con alguna discapacidad, pero suelo tratarlos siempre como a otro perrito de nuestra familia, sin limitaciones, y eso les ha ayudado mucho. Después de unas semanas, Bonita ya andaba jugando con el grupo, ladraba y dormía con todos. Su miedo había sido vencido y descubrió que también había humanos que podían quererla y protegerla.

Su mejor amiga fue una cachorrita que llegó poco tiempo después de ella. Calcetas le dio el ánimo que necesitaba para intentar cosas nuevas como jugar a la pelota, tirarse en el pasto o ladrar y Bonita le dio la presencia maternal que necesitaba, porque la pequeñita venía muy brava de la calle, se ve que no la había pasado bien.

Así que este par se volvió inseparable y me hicieron pasar grandes momentos, sobre todo cuando jugaban a las escondidillas, ellas inventaron su juego y eran felices con eso. Desafortunadamente, una madrugada Bonita se puso mal y en lo que conseguía a un médico, ella falleció en la calle, en mis brazos. Un momento super doloroso y desesperado... cuando la médico llegó, ya era muy tarde...

Fue una perra increíble. Conocerte y formar parte de tu familia, fue un honor Bonita. 

A pesar de que solo estuvo pocos años con nosotros, esta perrita fue sumamente especial.

A Bonita la conocí en una terminal de camiones y desde que la ví, decidí apoyarla. Estaba muy amolada, lastimada de todo el lado izquierdo. Según su doctora, había sido atropellada y sufrió varios golpes, que la hacían cojear, caminar chueco y por lo tanto, forzarse para conseguir comida.  La primera opción que me dieron fue dormirla, pero había tanta ternura en sus ojos, que decidí darnos una oportunidad y hasta podría decir que se puso feliz al saber que la había adoptado.

Inmediatamente se le dio atención médica y en dos días, ya estaba en la casa. Tengo la costumbre de darles cuidados especiales tal y como los requieren los perritos con alguna discapacidad, pero suelo tratarlos siempre como a otro perrito de nuestra familia, sin limitaciones, y eso les ha ayudado mucho. Después de unas semanas, Bonita ya andaba jugando con el grupo, ladraba y dormía con todos. Su miedo había sido vencido y descubrió que también había humanos que podían quererla y protegerla.

Su mejor amiga fue una cachorrita que llegó poco tiempo después de ella. Calcetas le dio el ánimo que necesitaba para intentar cosas nuevas como jugar a la pelota, tirarse en el pasto o ladrar y Bonita le dio la presencia maternal que necesitaba, porque la pequeñita venía muy brava de la calle, se ve que no la había pasado bien.

Así que este par se volvió inseparable y me hicieron pasar grandes momentos, sobre todo cuando jugaban a las escondidillas, ellas inventaron su juego y eran felices con eso. Desafortunadamente, una madrugada Bonita se puso mal y en lo que conseguía a un médico, ella falleció en la calle, en mis brazos. Un momento super doloroso y desesperado... cuando la médico llegó, ya era muy tarde...

Fue una perra increíble. Conocerte y formar parte de tu familia, fue un honor Bonita. 

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